lunes, 12 de octubre de 2009

EL EXODO Y LA ORGANIZACION SOCIAL

Los dos domingos anteriores hemos escuchado el mensaje de nuestro hermano el Pastor William Osmar Chamagua, abordando el tema de la organización, como una necesidad para superar nuestros males sociales. Por tal motivo, consideramos como elemento enriquecedor al tema, el éxodo del pueblo de Israel, el rol de Moisés como líder y el consejo oportuno de su suegro Jetro, ateniéndonos al relato de las Sagradas Escrituras.

Según el texto bíblico Moisés estaba apacentando las ovejas de su suegro Jetro, quien era sacerdote de Madián y se le apareció el Ángel de Jehová en medio de una zarza ardiente y lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Dijo luego Jehová: he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, y he descendido para librarlos, y sacarlos de la esclavitud a la tierra prometida. Te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo.

Moisés, quien no era de fácil hablar, pidió a Dios alguien que hablara por él, y Dios le encomendó a su hermano Aarón y partieron a Egipto a enfrentarse con la dureza de Faraón, quien al no entender con argumentos, soportó las famosas diez plagas, siendo la última, la muerte de los primogénitos incluyendo al primogénito del Faraón, quien abatido por las plagas y apesadumbrado por la muerte de su hijo, permitió que los esclavos israelitas abandonaran Egipto bajo el liderazgo de Moisés.

El éxodo se inició según algunos historiadores, en el año 1447 a. C. Los israelitas partieron de Egipto, siendo unos seiscientos mil hombres, sin contar las mujeres y los niños, calculando algunos que el número total era de tres millones de personas. Imagínense las dificultades de Moisés para dirigir a tan numeroso pueblo, sin contar con medios masivos de comunicación.

Tres meses después, los israelitas llegaron al Monte Sinaí, donde Dios les anunció un código moral resumido, conocido como el Decálogo o los Diez Mandamientos

Conducir a esa gran multitud requería de tres cosas:

1. Visión
2. Liderazgo y
3. Organización.

Moisés dijo a Dios que no podía soportar a todo ese pueblo, que era una carga muy pesada para una sola persona. Como respuesta Dios instruyó a Moisés que reuniera a setenta hombres ancianos y les transmitiera el Espíritu de la visión (conducir el éxodo hasta la tierra prometida).

Números 11:16 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficiales, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo (AUTORIDAD). 17 Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu (UNCIÓN) que está sobre ti y lo pondré sobre ellos,) (PARTICIPARAN DE LA VISIÓN) y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo (RESPONSABILIDAD) 11:24 Salió Moisés y dijo al pueblo las palabras del SEÑOR. Reunió después a setenta hombres de los ancianos del pueblo y los colocó alrededor de la tienda. (ROLES). 25 Entonces el SEÑOR descendió en la nube y le habló; y tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianos. Y sucedió que cuando el Espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; (MANIFESTARON SUS DONES.)

Entonces vemos que Dios como pueblo Suyo que somos, nos desafía a organizarnos, nos delega autoridad y responsabilidad; escoge líderes, nos da Su unción y nos hace partícipes de la visión. Como sociedades o naciones tenemos mucho que hacer para superar nuestras condiciones de vida, pero individualmente no lograremos nada. El éxito está en el esfuerzo conjunto y este esfuerzo requiere de organización y liderazgo.

Todo aquel que aspira marcar una diferencia positiva en el ámbito de los negocios, la política, el deporte, etc., necesitará primero ser investido de autoridad. Los atributos de esta investidura no son decorativos, sino emblemáticos. Si el líder no sabe cómo hacer que su visión se concrete es solamente un soñador. "Liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad."

Para hacer realidad una visión, el líder necesita que su gente le crea y la credibilidad de cualquier plan está muy relacionada con la credibilidad del líder.

Si las cosas no están bien, deben cambiar. Pero el cambio para unos es una esperanza y para otros una amenaza. Una esperanza para quienes se beneficiarán con el cambio y una amenaza para quienes temen que el cambio les afecte sus intereses.

Moisés fue llamado como líder de un cambio. Librar al pueblo de Israel de la esclavitud, este cambio era beneficioso para los israelitas, pero afectaba los intereses de los esclavistas egipcios quienes se opusieron duramente al cambio. Moisés era de 80 años, debía convencer a Faraón de liberar a su pueblo, que representaba una mano de obra barata y capacitada, vital para el sostenimiento de la inmensa riqueza y majestuosidad del imperio egipcio.

Sin embargo Moisés, no estaba preocupado por su credibilidad ante Faraón, sino en su posición frente al pueblo de Israel. Es posible que Moisés haya pensado: si los israelitas ganadores de esta historia no creen en mí, como convenceré a los egipcios perdedores. A causa de esta preocupación Dios le reveló los elementos que harían que la gente reconociera su autoridad.

Los líderes indecisos no pueden esperar que su gente los apoye todo el tiempo, deben saber reaccionar con responsabilidad y equilibrio ante la realidad.

El camino hacia el desarrollo, tiene algunos tramos cuesta arriba y otros hacia abajo. Quien acepta la autoridad no debe atarse al pasado si quiere de verdad construir un futuro. No se trata de olvidar por completo las experiencias anteriores, sino mantener el equilibrio estable para avanzar hacia el futuro.
Nadie es llamado a una posición de autoridad para que luego se lamente de la falta de apoyo.

Un líder debe ser justo y hacer justicia ante los ojos del pueblo. La justicia es lo que mantiene la paz y la unidad en cualquier grupo, equipo o nación.

Se espera que el líder tenga la capacidad de medir con justicia, sin arbitrariedades y aplicando normas parejas para todos, sin privilegios de ningún tipo. Todo se debe medir con la misma vara, con aquella que representa la justicia. Que un líder pierda su imparcialidad, es vergonzoso.

Los líderes deben defender su gente, pues para eso han recibido el poder. Las empresas y los deportistas tienen competidores. ¿No los tendrán también las naciones?

El líder es un facilitador, no puede detenerse ante la dificultad que implica mover obstáculos que se interponen a sus metas. Moisés usó su vara para hacer milagros y la gente espera milagros de sus líderes.

JETRO ACONSEJA A MOISÉS (Éxodo 18:13-23)

En tiempos de los patriarcas, la justicia en la familia era impartida por el jefe del gens, o sea, la familia patriarcal. Durante su esclavitud los israelitas no tenían sistema judicial propio. Por eso resistieron que Moisés actuara como juez en Éxodo 2:14. Las tribus de Israel tenían jefes, y éstos parecen haber tenido también funciones judiciales.

Moisés se sentó, como el juez, mientras los litigantes esperaban durante todo el día (vs. 13). Jetro se asombró de que todo el pueblo fuera atendido en sus problemas por una sola persona (vs. 14). Ante el asombro de su suegro, Moisés dijo: “el pueblo viene a mí para consultar a Dios” (vs. 15). Es decir, a buscar la decisión final de Dios en la disputa por su asunto. En un pleito legal, o necesidad de dirección, “yo declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes”. Moisés estaba atribulado, era in centralista resolviéndolo todo, administrando justicia en asuntos sencillos o complicados.

Jetro observó a su yerno Moisés, advirtió en él sus cualidades de líder, y su debilidad como organizador. Jetro era un gran organizador y aconsejó a su yerno, que para tener éxito la organización era necesaria.

La idea de Jetro era entrenar a otros, enseñarles las ordenanzas y leyes, y las directrices sobre cómo impartir justicia, para que Moisés no lo hiciera todo. Le recomendó escoger “varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia”.

El plan organizativo de Jetro era sencillo utilizando el múltiplo 10. Así habría:
• Jefes de diez,
• jefes de cincuenta,
• jefes de centenas,
• jefes de millares,
• y Moisés sería el jefe máximo.

Si el número de hombres era de 600,000, habría 600 jefes de millares, 6,000 jefes de centenas, 12,000 jefes de cincuentenas y 60,000 jefes de decenas.
Los jefes de grupo se encargarían de lo simple y fácil, y dejarían a Moisés lo difícil y complejo.

El pueblo salvadoreño ha vivido en un éxodo constante, se estima que 3.4 millones de salvadoreños residen en el exterior, en una migración que data de muchas décadas. Salvadoreños migraron a Panamá para construir el canal, migraron a Honduras para plantar las bananeras y a los Estados Unidos huyendo de la guerra, la pobreza y la falta de oportunidades.

Pero nuestra migración debe parar, nuestro suelo debe ser la tierra que fluya leche y miel para todos los salvadoreños, los que nos quedamos aquí y los que retornarán del exterior. Nuestra visión debe ser clara, El Salvador es nuestra patria y desde aquí podemos salir de la pobreza y superar los demás problemas sociales que enfrentamos.

Sigamos el ejemplo de Moisés, salgamos como pueblo de los males que nos atan y esclavizan. También tomemos en cuenta el consejo de Jetro que sin organización no hay éxito social y sobre las cualidades morales de los líderes. Si tenemos esto, Dios estará con nosotros, guiará nuestro camino, nos proveerá de líderes visionarios y con cualidades morales, nos dará autoridad, derramará sobre nosotros Su unción y permitirá que ésta patria chiquita nuestra se convierta en la tierra de provisión, de la cual fluirá leche y miel, donde viviremos en justicia, paz y gozo.

EL ÉXITO Y LA FELICIDAD

Todo ser humano nace con la aspiración de alcanzar el éxito y ser feliz, pero si no estamos sustentados en sólidos principios y valores morales y espirituales, lo más seguro es que seamos fracasados e infelices y provoquemos la infelicidad de nuestra familia e incluso de naciones enteras.

El que busca el éxito y la felicidad de la mano con Dios, como dice el salmista:
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmos 1:3.

En la vida cometeremos errores, pese a ello podemos ser exitosos y felices ¿Quiere usted serlo? Si su respuesta es afirmativa acompáñenos en este recorrido y pensemos en 12 consejos bíblicos para alcanzar el éxito.

01. CUIDADO CON AL AMOR AL DINERO

1ª Timoteo 6:10: “… porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

El dinero es un elemento necesario, lo que se censura es el amor al dinero, que al amarlo se convierte en nuestro amo o señor y ya no nos servimos de él, sino le servimos a él. El que ama al dinero es codicioso, avaro, piensa que el dinero es la clave de la felicidad, se sacrifica a sí mismo, a su familia, no tiene descanso, se vuelve ansioso y preocupado.

Eclesiastés 5:12: “Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia”.

El dinero es un amo cruel, quienes no están sometidos a su señorío duermen tranquilos.

Proverbios 28:20: “El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; más el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa”.

El amor al dinero es perjudicial y origina desilusiones, frustraciones o actos viles. En cambio, el generoso es feliz.

02. SEAMOS GENEROSOS

El pilar central del cristianismo es la solidaridad. Ser solidario implica mantener una actitud generosa, no solamente actos eventuales de generosidad. Es más afortunado el que puede dar y lo hace que quién está en necesidad de recibir.

Hechos 20:35: “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”.

El tacaño no prospera ni es feliz, mientras que el generoso no pierde, es ganador.

Proverbios 11:25: “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”.

03. DEBEMOS PERDONAR

El plan de salvación de Jesucristo comienza con el perdón de nuestros pecados. Es necesario aprender a perdonar. Comenzando por perdonarnos a nosotros mismos por nuestros errores y también perdonar a quienes nos ofenden. Si no perdonamos nos volvemos amargados, vengativos, violentos y solitarios.

Colosenses 3:13: “… soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.

Controlemos nuestro temperamento, nuestra ira, nuestro enojo. Antes de perder los estribos, contemos hasta diez, calmémonos, recuperemos nuestra cordura.

Proverbios 16:32: “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”.

04. EL AMOR EDIFICA

Si practicamos el amor estaremos en paz con Dios, con quienes nos rodean y con nosotros mismos, tendremos éxito en nuestras relaciones humanas y en especial con la familia, nuestros hijos se sentirán amados y serán personas seguras.

Lucas 10:27: “… Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”.

05. NECESIDAD ESPIRITUAL

Es necesario tomar conciencia de nuestra necesidad espiritual. No nos creamos los dioses de nuestra vida. Dios bendice a los pobres en espíritu y estos son los que reconocen su necesidad espiritual y buscan el consejo de Dios para sus vidas.

Mateo 5:3: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

06. SEAMOS SABIOS

La sabiduría se adquiere cuando ponemos en práctica el conocimiento. El principio de la sabiduría es el temor de Dios, que no es miedo, sino es una actitud permanente de rechazo al pecado, a la maldad, a la injusticia.

Proverbios 9:10: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”.

07. CUIDADO CON LOS AMIGOTES

Hay que elegir bien a nuestros amigos, recuerde que quien anda entre lobos a aullar aprende.

Proverbios 13:20: “El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado”.

08. CUIDADO CON LOS VICIOS

Todo en exceso es malo, el alcoholismo, la gula y la pereza nos destruyen.

Proverbios 23:21: “Porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos”.

09. RENUNCIE A LA VENGANZA

Los deseos de venganza destruyen a quien los padece, le amargan la vida, lo hacen infeliz, por eso Dios dice que Suya es la venganza y recomienda que no seamos vengativos.

Romanos 12:17: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres”.

10. SEAMOS LABORIOSOS

Nadie logrará ser exitoso y feliz si no trabaja, si es haragán.

2ª Tesalon 3:10: “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”.

11. LAS PAREDES OYEN

Cuidemos lo que decimos, no seamos mentirosos y no hablemos mal de nadie. Si no tiene algo bueno que decir, mantenga su boca cerrada. El hombre es dueño de lo que calla, pero esclavo de lo que habla.

1ª Pedro 3:10: “Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño”.

12. LA REGLA DE ORO

Hagamos a otros lo que nos gustaría que hicieran con nosotros. Evitemos entonces de hacer a otros lo que nos disgustaría que lo hicieran con nosotros.

Mateo 7:12 “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”.

EL ARTE Y LA CULTURA

¿QUÉ ES EL ARTE?

Es una disciplina o actividad, que requiere de talento o habilidad para ejercerlo, sea en la literatura, la música, la escultura, la pintura, el teatro, etc. El arte involucra tanto a las personas que lo practican como a quienes lo observan, quienes comparten una experiencia intelectual, emocional, estética o bien una mezcla de todas ellas.

En la mayoría de las sociedades y civilizaciones, el arte ha combinado la función práctica con la estética, pero en el siglo XVIII, el mundo occidental decidió distinguir el arte como un valor estético que, al mismo tiempo, contaba con una función práctica. Si buscamos una definición de arte de índole más “pura”, decimos que es un medio por el cual un individuo expresa sentimientos, pensamientos e ideas; es así como vemos a este conjunto plasmado en pinturas, esculturas, letras de canciones, película y libros. Las bellas artes centran su interés en la estética, nos referimos a la pintura, danza, música, escultura y arquitectura; las artes decorativas suelen ser utilitarias, es decir “útiles” específicamente.

¿QUÉ ES LA CULTURA?

La conducta del ser humano es producto de la cultura existente en la sociedad a la que pertenece; por tanto, ésta última determina en gran medida la forma en la que cada persona piensa, cree y actúa. Por ejemplo: todos los seres humanos sienten hambre, pero el cómo, cuándo, dónde y qué comen varía de una sociedad a otra, y de la misma manera sucede con la vestimenta, la vivienda, los medios de transporte, las formas de diversión, etc.

DEFINICIÓN DE CULTURA

La cultura es el conjunto de símbolos (como valores, normas, actitudes, creencias, idiomas, costumbres, ritos, hábitos, capacidades, educación, moral, arte, etc.) y objetos (como vestimenta, vivienda, productos, obras de arte, herramientas, etc.) que son aprendidos, compartidos y transmitidos de una generación a otra por los miembros de una sociedad, por tanto, es un factor que determina, regula y moldea la conducta humana.

1. La conducta humana es el producto de la cultura existente en la sociedad a la que pertenece.

2. La cultura es aceptada por los miembros de cada sociedad. Por ejemplo, en Escocia no es ninguna novedad ver a un hombre con falda.

3. La cultura es difícil de modificar. En los países musulmanes, la mujer viste diferente a la occidental.

4. La cultura moldea la conducta de las personas. En el oriente se come mucho arroz, en occidente trigo y en nuestro país, tortillas de maíz.


EL ARTE Y LA BIBLIA

La influencia de la Biblia en la literatura, la música, la escultura y la arquitectura ha sido inmensa, apasionada y sorprendente. Bastaría mencionar algunos clásicos.

En la literatura:

• Las obras inmortales de John Milton, sobre todo El Paraíso perdido (1667), uno de los grandes poemas de la literatura universal, donde se narra la historia de la caída de Adán.
• Las bellas traducciones del libro de Job y del Cantar de los cantares, logradas por Fray Luis de León.
• El incomparable Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz.
• El prólogo del Fausto de Goethe, inspirado en el libro de Job.
• Los cuentos de Tolstoi.
• Las novelas de Dostoievsky.
• El progreso del peregrino, de Juan Bunyan.

Grandes obras de la música, de igual forma, están basadas en temas bíblicos, como:

• Los corales y pasiones de Juan Sebastián Bach. En su lecho de muerte (1750), Bach dictó a su hijo político Cristián la música de la coral Estoy ante tu trono, y cuando terminó dijo: “Será la última música que componga en este mundo.”
• Los oratorios del compositor alemán Haendel.
• En el terreno de la música popular, la soul music de los Estados Unidos, los villancicos y muchas otras tonadas religiosas.

Aunque la escultura se originó en el paganismo, pueden admirarse grandes obras con temas de la Biblia:

• El Moisés de Miguel Ángel es un bellísimo ejemplo.
• También los Cristos de piedra de las catedrales de Chartres y de Amiens.

Pero donde la influencia de la Biblia ha sido mayor es en la arquitectura de los templos, especialmente en los de estilo gótico y de la Edad Media.

A las catedrales de ese tiempo, decoradas con infinidad de motivos bíblicos (aunque junto a temas seculares e incluso paganos), se las ha llamado “Biblias de piedras”. Sus vitrales y fachadas exponían pasajes bíblicos de manera gráfica a un pueblo en su mayoría analfabeto.

La Biblia nos muestra a un Dios creador de la belleza, de quien se dice que “habita en la alabanza de Su pueblo” y que le alabemos con pandero y danza. El salmista dedicó algunos salmos al músico principal, refiriéndose a Dios.

CONCLUSIÓN

El arte es una expresión estética, emocional, intelectual y espiritual de un pueblo. Diferentes países del mundo se destacan en el arte: México con su música, Rusia con su ballet, Europa con su arquitectura, Italia con su bel canto, España con su pintura, etc. Cada uno de estos países que se destacan en diversas ramas del arte, cuentan con el apoyo gubernamental, de la sociedad civil organizada y del pueblo en general, que asiste a los conciertos, galerías y teatro, porque el arte es parte de su cultura.

El nombre de nuestro país antes de la conquista española era Cuzcatlán que en Nahuatl significa “Tierra de Cosas Preciosas”. Este nombre contiene un significado artístico. Pero en El Salvador de hoy cabe preguntarse ¿Destacamos en las artes? ¿Existirá una cultura que aprecie y valore las expresiones artísticas? ¿Los gobiernos han apoyado el arte? ¿Qué deberá hacer para apoyar el arte y enriquecer nuestra cultura?

EL ASCENSO AL PODER

Recientemente el pueblo salvadoreño eligió al Presidente y Vicepresidente de la República, a los Diputados de la Asamblea Legislativa y a los Concejos Municipales y dentro de poco tiempo se deberá elegir a un tercio de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

La división de poderes en legislativo, ejecutivo y judicial está prevista en la Biblia desde la época del profeta Isaías en el año 700 a.C.

Isaías 33:22
“Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.”

JUEZ:
El vocablo juez deriva del verbo juzgar que significa administrar justicia. La justicia deberá ser administrada conforme a la Constitución y demás leyes de la República.

LEGISLADOR:
Es aquel que decreta las leyes. El primero y más grande legislador es Dios, quien entregó a Moisés las leyes que su pueblo debía cumplir. Moisés fue un juez y administró justicia conforme a las leyes que Dios le dio esculpidas en tablas de piedra.

REY:
Deriva del verbo regir que significa gobernar o administrar, de donde rey equivale a gobernante y reino equivale a estado o gobierno. Se le conoce como Órgano Ejecutivo, porque ejecuta las leyes aprobadas por el Legislativo.

Se dice que en los debates que tuvieron lugar en la convención constituyente de los Estados Unidos de América en el año 1781, para dar contenido y forma a la primera ley de la república, los delegados que promovieron con más celo el sistema de los tres poderes del Estado basaron gran parte de sus argumentos en el libro del Profeta Isaías.

ELECCIONES EN EL SALVADOR

Cada uno de los nuevos funcionarios electos, al asumir el cargo, deberá jurar cumplir y hacer cumplir las leyes de la República. Leyes que buscan el valor justicia. Si los nuevos gobernantes cumplen su juramento habrá justicia y serán llamados justos.

Proverbios 29:2
“Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra;
más cuando gobierna el impío, el pueblo gime”.

El gobernante justo debe tener como cualidades, entre otras, la sensibilidad, la honradez y la humildad.

SENSIBILIDAD

El ejercicio del poder puede convertirse en un círculo cerrado que impide al gobernante ver fuera de ese círculo y las necesidades del pueblo se convierten en cifras estadísticas. La falta de contacto con el necesitado insensibiliza. La sensibilidad es la misericordia o sea el amor o la identificación con el necesitado.

Proverbios 14:21
“Peca el que menosprecia a su prójimo;
más el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.”

HONRADEZ

La vox populi y organizaciones como Transparencia Internacional califican a nuestro país, como alto en niveles de corrupción. La corrupción es un cáncer que nos destruye y nos impide progresar. Pero si el ejemplo de honradez es ofrecido por quienes ocupan las más altas investiduras del poder gubernamental, la honradez descenderá como el agua derramada en la cabeza y cubrirá el resto del cuerpo.

LA TENTACIÓN DE LAS MIELES DEL PODER


Se acercan al gobernante hábiles tentadores, que tienen la capacidad de identificar los puntos débiles de aquel, con el propósito malsano de hacerlo caer en la corrupción. La Biblia dice que los seres humanos desde la expulsión del paraíso terrenal tenemos una naturaleza caída y podemos ser víctimas de la concupiscencia, definida ésta como los malos deseos de la carne, entre ellos: la altivez, la codicia, la lujuria, la egolatría y otros males semejantes que los tentadores saben aprovechar.

LOS NUEVOS AMIGOS

Los nuevos funcionarios vienen de una campaña en que se les denigró, insultó y menospreció. Pero de un día a otro la historia cambia, ya no son candidatos ahora son poderosos y los grandes señores les invitan a comer de sus banquetes.


Proverbios 23:1
“Cuando te sientes a comer con algún señor,
considera bien lo que está delante de ti,


Proverbios 23:3
“No codicies sus manjares delicados,
porque es pan engañoso.”


EL AFÁN POR LAS RIQUEZAS


Al entrar al círculo de poder el nuevo gobernante será tentado a extender su mano a las riquezas injustas. Mucho cuidado, al respecto Dios aconseja.


Proverbios 23:4
“No te afanes por hacerte rico;
sé prudente, y desiste.”


Proverbios 23:5
“¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?
Porque se harán alas
como alas de águila, y volarán al cielo.”


EGOLATRÍA Y ALTIVEZ


La egolatría es la peor de las idolatrías. El ególatra, tentado por la adulación, hace de si un dios (falso por supuesto) y ve a los gobernados como simples mortales, de quienes espera que le rindan culto y que le sirvan y deja de ser un mandatario del pueblo soberano. El ególatra es altivo, orgulloso.


Salmos 138:6
“Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde,
más al altivo mira de lejos.”


LUJURIA


La lujuria es un término amplio que podríamos definirlo como la inclinación por una vida de lujos y placeres. Cuidado con los grandes banquetes, con esos nuevos amigos que perderás cuando dejes el poder, con esas mujeres bellas que ahora como por arte de magia te encuentran como el más atractivo de los mortales. Éstas son las armas de seducción que los tentadores usan para hacerte caer.


CONCLUSIÓN


Puedes resistir a las trampas de los tentadores:


a) con la ayuda del Espíritu Santo (que es espíritu de poder y de dominio propio);

b) con el consejo de la Palabra de Dios;

c) siguiendo el ejemplo de Jesús quien fue tentado y tres veces dijo al tentador “Escrito está”, respaldándose en la Palabra de Dios;

d) debes ser esforzado y valiente, no temeroso, ni pusilánime;

e) Dios estará contigo, te hará prosperar y todo te saldrá bien.


Josué 1:8 – 9
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”


LA AMARGURA



A diario tomamos contacto con personas que sufren porque ven únicamente maldad en sus semejantes, son resentidos, mantienen una actitud de permanente insatisfacción, son iracundos, culpan a los demás de su infortunio, no pueden ver ojos bonitos en cara ajena, pero le encuentran defectos al más pintado. Ese mal es la amargura y tiene solución. Este será el tema para que cultivemos el arte de pensar.



ETIMOLOGÍA


La palabra amargura viene del griego “Picría” que quiere decir: cortar, afilado o cortante y los ejemplos que mencionaremos, realmente son cortantes porque algunas lenguas realmente son de doble filo.

CONCEPTO

Amargura: amargor, hiel, aflicción, pena, pesadumbre, pesar, tribulación, disgusto, sufrimiento, desconsuelo. Se produce desconsuelo cuando hay tendencia al llanto, martirio, sufrimiento, penalidad, calvario.

Ninguno de los adjetivos nombrados en la definición de amargura sin agradables. De hecho, son adjetivos de estado de ánimo y sentimientos autodestructivos que nadie quisiera experimentar.

Esto es precisamente en el concepto de que la raíz de amargura es la degeneración, desviación, destrucción, perversión o contaminación de nuestro estado de ánimo y nuestro sentir hacia los demás. La amargura es un cambio violento en nuestro estado de ánimo provocado por hechos dolorosos o traumáticos a los cuales todos estamos expuestos.

DAÑOS QUE CAUSA

La amargura afecta el ego y es la raíz del odio, resentimiento, rencor, miedo, dolor, tristeza, etc.

La amargura causa mucho daño entre hombres, mujeres y jóvenes y aún hasta en los niños. La amargura destruye nuestras vidas.

NEGACIÓN

Es frecuente que quien la padece se niegue a reconocerla, engañándose a sí mismo creando una falsa imagen ante los demás, mostrándonos como personas llenas de paciencia y hasta de amor y comprensión. El amargado siempre culpa a terceros del mal que padece aún cuando sea el resultado de sus propios errores.

LAS CONGREGACIONES RELIGIOSAS

Unos de los mejores lugares para alimentar las raíces de amargura son las congregaciones religiosas, porque se supone que a ellas acudimos para superarnos moral y espiritualmente. Para lograr la superación debemos reconocer nuestros errores o defectos. Pero resulta que el amargado, como cizaña en medio del trigo, tiene la habilidad de ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio, señalando el defecto ajeno supuestamente por el bien del hermano.

Sin embargo se diría que la congregación es el lugar donde eres escudriñado, criticado y acusado, con comentarios tales como: ”Viene a la Iglesia y es un mal hablado”, “Deposita la limosna pero no paga sus deudas”, “Sólo en la Iglesia pasa metido pero es una chambrosa”, “Se la lleva de santita y mira el escote que se gasta”, “Parece un santo pero su mujer lo mantiene”, “Pensé que ese viejo era su padre, pero era su marido”. Pero a la salida del templo, se saluda con todo cariño y de paso se les dice: “Qué bien te ves, bendiciones hermanito o hermanita”.

Eso es un espíritu de crítica y condenación. El mensaje cristiano es de salvación y perdón, el acusador es el enemigo; Jesús mismo dijo que no venía a condenarnos, ni a juzgarnos, sino a salvarnos y con ojos de misericordia a perdonar nuestros defectos y recomendó que no fuéramos jueces de nosotros mismos.

EL PODER DESTRUCTOR DE LA LENGUA

Dice la Biblia en la epístola del Apóstol Santiago 3: 2 - 6 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas por impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero que se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta en nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”

El verso 10 dice: “De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos esto no debe ser así”

Palabra dura y difícil de aceptar, pero que encierra gran verdad porque de alguna manera cada uno de nosotros en alguna oportunidad no hemos podido controlar nuestra lengua y hemos disparado dardos venenosos contra nuestra pareja, o contra nuestros hijos o contra alguna otra persona.

CAUSAS DE AMARGURA

Muchos de nosotros sin saber estamos arrastrando raíces de amargura desde nuestra infancia y a veces son raíces de amargura que han sido provocadas por nuestros padres, el mal trato, la indiferencia, el alcohol, la droga, tal vez el abuso sexual, o siempre hemos sido reprimidos o criticados.

Hay padres que siempre están criticando a sus hijos haciéndoles sentir que no valen nada: “Eres un tonto”, “No sirves para nada”, “Eres un malcriado”, “Solo sabes comer y nada más”, “Eres un flojo” Todas estas críticas, poco a poco, van destruyendo la autoestima de nuestros hijos y de tanto machacarles con lo mismo, terminan siendo unos tontos, inútiles, malcriados, flojos y con mucho resentimiento en sus corazones porque les hemos plantado esas raíces de amargura.

Muchas veces te nacen raíces de amargura simplemente porque no has podido lograr algo que siempre habías ansiado obtener en tu vida; tus padres enviaron a la Universidad a tu hermano y no a ti y ese era tu mayor anhelo, y te amargas y esa amargura va echando raíz.

Por ahí has tenido un rompimiento amoroso y se han destruido tus sueños; eso te provoca resentimiento y rencor; otra raíz de amargura.

Si eres celoso o celosa, aunque no me creas, esto es otra raíz de amargura, porque los celos son producto de la inseguridad y dañan la relación de pareja.

LOS EJEMPLOS

Al dar ejemplos corremos el riesgo de descubrir que cada uno de nosotros, de una u otra manera, tenemos alguna raíz de amargura y necesitemos liberarnos. La Biblia dice que Satanás anda como león rugiente en busca de quien devorar. Este león se hará los bigotes con los amargados.

Las raíces de amargura son tan peligrosas que destruyen vidas, matrimonios, relaciones y hasta pueden dañar severamente a una comunidad eclesiástica.

Como cristianos somos responsables el uno por el otro. Tenemos la obligación de supervisarnos el uno al otro en los asuntos espirituales, pero en amor de manera que podamos crecer y fortalecernos en la gracia de Dios y no nos veamos privados de ella, a consecuencia de la raíz de amargura de otro hermano.

ES CONTAMINANTE

Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”

Las raíces de amargura son como un cáncer que trabaja poco a poco en forma muy silenciosa y de pronto se manifiesta cuando ya está avanzado; y ojo, la amargura es contaminante, el amargado le hace amarga la vida a quienes le rodean.

EJEMPLOS DE AMARGURA EN LA BIBLIA

SAÚL Y DAVID

El Rey Saúl, cuando el pueblo de Israel confrontaba la humillación de los filisteos, no habiendo quien se enfrentara a Goliat, hasta que apareció un jovencito que cuidaba ovejas. Era David, quién con su honda, una piedra y su gran fe en el Señor, mató a Goliat e hizo huir a los filisteos y cuando regresa victorioso de la guerra junto al rey Saúl; a algunas mujeres empezaron a danzar y a cantar diciendo: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” 1º Samuel 18:7. Ese canto fue suficiente para que en el Rey Saúl naciera una raíz de amargura y odiará a David y buscará la oportunidad de matarlo, porque tenía temor que David le quitara el trono. El Rey Saúl terminó suicidándose por la amargura que cargaba.

CAÍN Y ABEL

Los dos hijos de Adán y Eva; Caín y Abel presentaron sus ofrendas al Señor, “Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció que andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” (Génesis 4: 2-5).

Caín lleno de amargura odió a su hermano y lo mató, convirtiéndose en el primer homicida de la humanidad.

Esta raíz de amargura en Caín se originó porque dice la Escritura que se ensañó, ensañarse significa: Irritar, encolerizar, enfurecer. Gozarse en causar el mayor daño y sufrimiento posibles. Esas son las consecuencias de las raíces de amargura, porque una persona que tiene raíces de amargura, busca la venganza, porque algo le quema sus entrañas, pierde la paciencia, grita y se enoja con facilidad.

EL CONSEJO DEL APÓSTOL PABLO

San Pablo en su carta a los Efesios 4: 31 dice: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”

Si logramos quitarnos la amargura será como limpiarnos interiormente, nos sentiremos felices, descargados, y veremos en los demás sus cualidades y aún en nosotros mismos. El amargado sólo ve defectos. San Lucas 6:36-37 nos aconseja “Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados”

QUITÁNDONOS LA AMARGURA

Quitándonos la amargura vamos a dejar de juzgar, o sea que vamos a dejar de criticar y por consiguiente tampoco vamos a ser juzgados o criticados.

Quitándonos la amargura vamos a dejar de condenar a nuestro hermano, o sea que ya no vamos a acusar a terceros para justificarnos de nuestras maldades o errores; por consiguiente tampoco vamos a ser condenados.

Lo mejor de todo, cuando nos quitemos nuestra amargura vamos a estar en condiciones de perdonar a todos aquellos que nos han hecho daño y que han sembrado esas raíces de amargura en nuestra vida.

Jesús para quienes le crucificaban pidió: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen”

PASOS A SEGUIR

Ahora, para que puedas hacer todo esto en una forma correcta te voy a dar una lista de pasos que debes seguir para liberarte completamente de tu raíz de amargura.

1. Haz una lista de las cosas que te causan amargura, asume tu responsabilidad y decide resolverlas tú mismo. No permanezcas estático sin intentar resolverlas, limitándote a culpar a terceros.

2. Pídele perdón a Dios, por tu amargura y por el daño que has hecho y a las personas que les has hecho daño.

3. Haz una lista de las cosas que Dios te ha perdonado.

4. Si es posible, busca reparar el daño que hiciste.

5. Para que seas libre de ataduras perdona a quienes te hayan ofendido.

6. No te causes más daño recordando una y otra vez las ofensas recibidas.

7. Decídete a ser feliz y llevar felicidad a quienes te rodean

Estos son los pasos que te van a guiar al cambio de vida que necesitas, pero sobre todo para que seas restaurado en alma y espíritu.

NACE LA ESPERANZA, VIENE EL CAMBIO

La historia de los pueblos es una sucesión de esperanzas y desesperanzas, de cambios y conservadurismos. Eso sí, la historia no es estática, es dinámica.

En la pasada elección presidencial, el candidato Mauricio Funes usó como lema de campaña “Nace la esperanza, viene el cambio”. Un lema de campaña resume de manera muy sintética la oferta del candidato.

El candidato Funes resultó ganador y es el Presidente de la República. Eso significa que el pueblo se identificó con su lema, que el pueblo estaba necesitado de una nueva esperanza y de un cambio. El generar grandes expectativas tiene como desventaja que el pueblo se impaciente y quiera ver a corto plazo realizadas sus esperanzas y materializado el cambio.

El Presidente Funes como buen comunicador, tiene el desafío de generar la confianza del pueblo y ganar un compás de espera, mientras los cambios se operan.

Pero el objetivo de nuestro programa no es hacerla de analistas políticos, sino de pensar junto con nuestra audiencia, el significado de la expresión “Nace la esperanza, viene el cambio”, dentro de nuestro marco cristiano.

LA ESPERANZA

La esperanza según los teólogos católicos se clasifica como una de las tres virtudes teologales, siendo éstas: la fe, la esperanza y la caridad (el amor).

1ª Corintios 13:13: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.

LA VIRTUD EN GENERAL

La virtud no es algo que uno se pone, ni un título de estudios, ni un don natural innato, porque si así fuera no sería virtud. Sin embargo, el humano tiene la capacidad para desarrollar la virtud, mediante la superación moral y espiritual.

La virtud se convierte en hábito mediante la práctica de hacer el bien. La virtud para que sea virtud tiene que ser habitual y no un acto esporádico o aislado. La virtud debe ser parte del carácter y la personalidad.

Lo contrario a la virtud es la inmoralidad, que es también un hábito adquirido por la repetición de actos contrarios al bien.

VIRTUDES TEOLOGALES

Dios nos dio estas virtudes para que seamos capaces de actuar correctamente, es decir, como hijos de Dios, y así contrarrestar los impulsos naturales inclinados al egoísmo, la comodidad, el placer, la codicia, la arrogancia, etc.

CARACTERÍSTICAS DE LAS VIRTUDES TEOLOGALES

• Son dones de Dios, es decir, Dios las da.
• Requieren nuestra colaboración libre y consciente para que se perfeccionen y crezcan.
• No son virtudes teóricas, sino un modo de ser y de vivir.
• Van siempre juntas las tres virtudes.

LA VIRTUD TEOLOGAL DE LA FE

Hebreos 11:1: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

CARACTERÍSTICAS

• La fe es un encuentro personal con Dios, por fe somos salvos.

Romanos 1:17: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como
está
escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.


• La fe es vital, es decir, debe cambiar mi vida.

• La fe es interior pero se manifiesta en nuestro diario vivir. La fe representa caminar por los senderos de la vida con certeza y convicción. Carecer de fe es ser semejante a las olas del mar que se conducen hacia donde el viento sopla.

• La fe es objetiva, es decir, no se queda a nivel subjetivo, intimista, sino que creemos en un Dios que se ha revelado a través de la Palabra. Palabra que debe hacerse vida en nosotros.

• La fe para quien la ha recibido de Dios, representa el compromiso de vivirla y compartirla.

LA VIRTUD TEOLOGAL DE LA ESPERANZA

¿Cómo debe reaccionar un cristiano ante el mal, ante los problemas y ante las dificultades de la vida? Hay quienes caen en el desaliento y piensan que no hay nada que hacer, que todo es inútil. Hay otros que dicen que nuestra esperanza es ingenuidad e idealismo. Hay quien nos dice que la esperanza es algo egoísta.

El cristiano de conformidad a la definición bíblica de fe, debe caminar con paso seguro, con optimismo, sin darle espacio al desaliento y la desesperación. Dios en nosotros es la esperanza de gloria.

La esperanza es la virtud teologal por la cual confiamos firmemente en Dios, para alcanzar la felicidad.

FUNDAMENTO

Como cristiano, vivo confiado en esta esperanza porque creo en Dios omnipotente, bondadoso y fiel a sus promesas.

Números 23:19: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”

EFECTOS

• Pone en nuestro corazón el deseo de servir a Dios y a nuestro prójimo con generosidad, sin apego
a los bienes terrenales.


• Hace eficaces nuestras peticiones:

Jeremías 33:3: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que
no conoces”.


• Nos da el ánimo y la constancia en la lucha, asegurándonos el triunfo.

Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.

• Nos hace partícipes de la Gran Comisión, para que muchos sean salvos y lleguen al conocimiento
de Dios.


Mateo 28:29: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”

OBSTÁCULOS

a) La fe sin obras. Dios nos dice como a Josué “esfuérzate y se valiente” y el Apóstol Santiago nos amonesta que “una fe sin obras es muerta”.

b) Otro obstáculo es el desaliento y la desesperación, también a Josué le dijo Dios: “… no temas ni desmayes porque Yo estaré contigo”. San Pablo nos alienta al decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

LA EUCARISTÍA O CENA DEL SEÑOR

1ª Corintios 11:23 – 25: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”.

Jesús dio Su vida para que nosotros pudiésemos ser salvos y como certeza de la esperanza de la venida del Reino de Dios y Su justicia. La Cena del Señor es el comenzar a gustar esa promesa del cielo y alimentar el deseo de la posesión eterna. Es una anticipación de la vida eterna aquí en la tierra y es la seguridad y la certeza de nuestra esperanza.

LA VIRTUD TEOLOGAL DE LA CARIDAD

La fe y la esperanza carecen de sentido sin el amor o caridad cristiana. Por la fe tenemos el conocimiento de Dios, por la esperanza confiamos en el cumplimiento de las promesas de Cristo y por la caridad o amor obramos de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio.

Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

La mayor expresión de amor la dio el Padre, quien envió a Jesús, Su hijo a morir en la cruz para salvación nuestra. Esto nos desafía a participar de ese amor sacrificial.

EL NACIMIENTO DE LA ESPERANZA

Desde el antiguo pacto, los profetas anunciaron el nacimiento del Mesías.

Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

El pueblo de Israel sometido al yugo del imperio romano esperaba el nacimiento del Mesías Salvador, del vientre de una virgen. Tenían esa esperanza, y el nacimiento de Jesús cumplió con su esperanza.

EL CAMBIO

El nacimiento de Jesús representó un cambio en la humanidad. Cambió el calendario y el tiempo se mide en antes de Cristo y después de Cristo. Cambió el sistema religioso. Cambió el concepto griego de democracia, con su enseñanza de no hacer distingos por razón de raza, sexo o condición social.

Gálatas 3:26: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.

Cambió el concepto de liderazgo, al enseñar que el líder es el que sirve a los demás y denunció a los líderes de las naciones por enseñorearse de los pueblos. Jesús fue quien lavó los pies de sus discípulos. Jesús no envió a sus seguidores a que murieran por Él. Él murió por nosotros.

Jesús cambia la vida de las personas por medio de la experiencia del nuevo nacimiento:

2ª Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

CONCLUSIÓN

Dicho lo anterior podemos pensar, que el lema “Nace la esperanza, viene el cambio” fue producto de la mente de un talentoso propagandista que supo vincular un slogan de campaña con la fe popular, fue un op-sic como diría otro publicista, pero el pueblo votante consciente o inconscientemente pudo vincularlo con la fe cristiana. Con Jesús nació la esperanza y vino el cambio.

Con el triunfo electoral de Mauricio Funes, nació la esperanza y la expectativa del cambio, para el pueblo que con su voto le dio el triunfo. Por la esperanza, ese pueblo confía en el cumplimiento de sus promesas electorales.

Como ciudadanos, unos pacientes y otros impacientes, esperan que el Presidente Funes haga realidad su lema de campaña. Habrá otros que por su ideología conservadora o por el temor natural al cambio tengan la esperanza que nada cambie. Pero nosotros, como cristianos, debemos poner nuestra confianza en Dios, y al respecto, el Profeta Jeremías nos exhorta diciendo:

“Así ha dicho el Señor: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Dios… Bendito el varón que confía en Dios, y cuya confianza es Dios”. Jeremías 17:5,7.

Finalizamos con la oración modelo que nos enseñó Jesús, que reza así:

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Mateo 6:9 – 13.